Por encima de los números, más allá de la rentabilidad, los responsables de esta cadena llevan su apuesta de servicio al ciudadano hasta sus últimas consecuencias con un espacio dedicado a una minoría hasta ahora marginada. ¿Por qué? Porque pagan sus impuestos como cualquier otro parroquiano, y hasta ahora no se beneficiaban de los mismos servicios que los demás.
No se trata de hacer demagogia barata, pero dedicar una parte del presupuesto a satisfacer siquiera mínimamente las necesidades de esas minorías, sea cual sea lo que las caracteriza, es un paso hacia la igualdad.
Por Arturo Roa
No hay comentarios:
Publicar un comentario